La vida cotidiana está repleta de actos, frases y falsas ideas creadas en nuestras mentes que muestran la aún sociedad patriarcal en la que vivimos.

 

Los machismo claros y tajantes son los que la sociedad es capaz de identificar de manera sencilla y por los que muestra una denegación más inmediata, ¿pero qué pasa con todas esas expresiones o gestos que aún gran parte de la sociedad sigue teniendo interiorizados?

Se trata de los micromachismos, esas palabras y actos que se utilizan en el día a día de manera sutil y muchas veces sin darse cuenta pero que, al fin y al cabo, son otra forma más de violencia de género. Párate a pensar durante un minuto, si piensas en cualquier situación cotidiana, serías capaz de citar más de tres micromachismos en apenas 30 segundos. Estos son algunos de los más comunes:

«Poco femenina»

¿Cuántas veces habremos escuchado: qué poco femenina se viste esa mujer, esa manera de sentarte no es femenina, no hables así, que es poco femenino…? Un largo etcétera de comentarios que no solo provienen de hombres, sino que en muchos casos se tratan de consejos de madres y abuelas.

A la mujer se le enseñaba a «ser femenina», a comportarse como una «señorita» y a no ser grosera ni salirse de tono. Las palabrotas, los malos gestos y las malas posturas era solo cosa de hombres. ¿Y que pasa si a mi no me apetece sentarme con las piernas cruzadas? ¿Me hace eso ser menos mujer? Nadie tiene que decidir como hablamos, las expresiones que utilizamos y los gestos que realizamos. Nuestro comportamiento no define ser más o menos mujer.


La cerveza para el hombre

Vas a cenar con tu pareja o amigo hombre, tú pides una cerveza y el una Coca-Cola. Cuando llega el camarero para servir las bebidas te pone a ti la Coca-Cola y al hombre la cerveza, ¿por qué?

Este gesto, como el de darle la cuenta al hombre para que pague él, es un micromachismo que aún muchos camareros no son capaces de eliminar de su subconsciente. Y mira que conozco a mujeres y mujeres cerveceras…¡incluso más que a hombres!

Este año Heineken hizo un spot publicitario reivindicando que las mujeres también tomamos cerveza, igual que hay hombre que se beben un «Sex on the beach».


 “La polla” y el “coñazo”

¿Qué casualidad no? La expresión que se ve como positiva hace referencia al aparato reproductor masculino, pero en cambio, ¿que pasa con el coño? Pues que se relaciona con algo despectivo. En el terreno de la igualdad de género no existen casualidades, se trata de otro micromachismo que mucha gente nunca se ha parado a pensar.


La “fresca” y el “crack»

¿Y que pasa cuando un hombre es un «Don Juan» y es capaz de ligar con más de una chica en una noche? Pues que es un crack, pero si es a la inversa…la expresión ser una fresca es de las más light que he escuchado.

Rosa para las niñas y azul para los niños

Y para terminar, un clásico…¿cuando dejaremos de comprar cosas rosas para los bebés chicas y cosas azules para los bebés chico? Parece que no hay otra opción, si eres niña, te toca rosa, y si eres niño, azul. Y lo peor de todo es que no solo ocurre con los niños. Da vergüenza que aún a día de hoy, en pleno siglo XXI aún se tache de femenino a un hombre por llevar una camisa rosa. Creo que es hora de avanzar.

Y estos cinco son solo una larga lista de cientos de micromachismos que se escapan y percibimos diariamente en nuestra sociedad. ¿Eras conscientes de todos ellos? ¿Se te vienen más a la mente?

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